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| Roque Hiram Fernández |
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Mi nombre es Roque Hiram Fernández Mancilla, mi experiencia como integrante de “La Bombilla” es hasta ahora, una de las mejores cosas que me han pasado en mis 27 años de vida.
Fue en el segundo cuatrimestre de la carrera de Artes Culinarias, donde tomamos la materia de “Historia de la Cocina Mexicana”, impartida por nuestro profesor, Yuri de Gortari. Al término del mismo, nos enteramos que algunos compañeros de la primer Generación de la Carrera, habían asistido con Yuri a España, cosa que nos despertó bastante interés y fue así, que Itziar Ortega, Guillermo Guzmán y un servidor nos integramos al equipo de “La Bombilla”, esperando ser tomados en cuenta para ser parte de ese grupo y poder acompañarlos en alguno de sus viajes, desafortunadamente por el plan de estudios no logramos acompañar a Yuri al extranjero.
Dentro de “La Bombilla”, conocimos a Edmundo Escamilla, gran persona y sobre todo una excelente compañero para Yuri, ellos próximamente, los encontraremos en la lista de los mejores duetos, al igual que el mismo dúo dinámico, personas llenas de valores, entusiasmo por sus orígenes, pasión por su tierra y amor a la cocina nacional, tan humanos como tú y como yo. Llenos de virtudes y algunos defectos, pero siempre humanos y humildes.
Cubrimos algunos banquetes, ellos encabezando y con un excelente equipo de trabajo donde recuerdo los nombres de Lucy, Arturo Villaseñor, Santiago y Tania, Fernando Zorrilla, Itziar, Memo, compañeros que en este momento no recuerdo sus nombres y pido una disculpa, éramos alumnos de distintas escuelas, desde la más (fresa o payasa) “Nice” hasta la más sencilla pero todos compañeros, amigos, sin competencia, todos con cualidades distintas, banquetes muy exclusivos donde la gastronomía mexicana era la mayor prioridad para el cliente, gente conocedora, pero lo que quizás más nos marcó a todos, fue los eventos que cubrimos en el Alcázar del “Castillo de Chapultepec”, lugar donde trabajamos en conjunto y como equipo como nos lo inculcó tanto Yuri como Mundo, éramos unas auténticas hormiguitas trabajadoras, preparábamos en el domicilio anterior de Yuri, que era en Miguel Ángel de Quevedo, donde el espacio de la cocina era muy reducido y por lo menos la mitad de la casa estaba saturada de persona cocinando. Preparábamos, servíamos, cargábamos y la término de los eventos, todos rendidos pero gustosos pues habíamos cumplido. En ocasiones rumbo a su casa (en donde me quede a dormir ya que vivo en Milpa Alta) casi ya las 12:00am en ocasiones pasábamos a cenar en el primer lugar de antojitos que encontráramos abierto, o bien acostumbrábamos llegar a cenar a casa y lo que nunca faltaba era una buena taza de café, en ocasiones un buen puro o un tabaco sin filtro, y se nos iba lo noche o nos alcanzaba el día platicando y dormíamos cerca de las 2 ó 3 de la mañana y por lo regular a las 5 ó 6 yo tomaba camino a mi casa.
Al hacer las prácticas profesionales, el tiempo nos comió y nos tuvimos que separar de ellos, y tanto Yuri como Mundo siempre nos apoyaron y no sólo a nosotros, sino a todos los que integramos “La Bombilla”. Mi mayor conflicto fue en gran parte la situación económica motivo por el cual se frustró el poder asistir a cualquier lugar fuera del D. F. en compañía de Yuri y Edmundo. Hoy día, sigo en busca de trabajo, me dejé llevar por situaciones familiares, que en su momento me poncharon, mis compañeros de escuela se molestaron por un cuchillo, pero esa es otra historia.
Sólo espero que todos aquellos compañeros en quien Yuri y Edmundo les depositaron su confianza para que fueran a diversos países, hoy les agradezcan a ellos por esa oportunidad, y no por un simple viaje, ya que en su mayoría, hay compañeros que ir a Europa es como ir a Morelos o Acapulco cada ocho días, pues tienen la posibilidad y los medios suficientes; que agradezcan por el hecho de haber sido parte de “La Bombilla” y haber aportado su granito de arena.
Al terminar las prácticas profesionales me enteré que Yuri había dejado de dar clases en una Universidad debido a que los propietarios y directivos de la misma le pidieron que regalara la calificación a un alumno que había reprobado su materia y lo tenia que hacer ya que los papás del alumno eran amigos de la familia, al ver esta situación prefirieron Yuri y Edmundo salir de esa escuela.
Estoy orgulloso y muy agradecido con Yuri y Edmundo, sé que nunca los dejaré de admirar y felicitar, y sé que ahora “La Bombilla” como escuela es y será una gran Institución, ya que de entrada va a estar llena de valores y no de “Valedores” y espero que sus futuros egresados sean dignos representantes de la Gastronomía Mexicana, esta institución va dirigida a todo el público en general que esté deseoso de descubrir sus raíces, que esté orgulloso de sus orígenes y que quiera aportar algo a su patria, o bien para aquellos extranjeros que están interesados por nuestra cultura y las raíces de nuestro país, ya que todos somos buenos, siempre y cuando lo queramos ser. |
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| Marzo 2007 |
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